Un paciente refiere parestesias nocturnas en la mano y pérdida de sensibilidad, pero la exploración no termina de explicar todos los síntomas. En otro caso, las pruebas electrodiagnósticas no localizan con claridad la alteración sospechada. ¿Puede la imagen aportar información anatómica que ayude a interpretar estas situaciones?
La Ecografía del nervio mediano permite valorar su tamaño, morfología y relación con las estructuras de la muñeca. Su interés no consiste únicamente en identificar un nervio engrosado: también puede revelar variantes anatómicas o lesiones que condicionen su recorrido. Para aprovechar esa información es necesario conocer la técnica, interpretar las mediciones con prudencia y reconocer qué preguntas no puede responder la Ecografía.
¿Qué aporta la Ecografía al diagnóstico del síndrome del túnel carpiano?
La evaluación comienza con la anamnesis y la exploración física. La guía AAOS/ASSH de 2024 considera que la herramienta clínica CTS-6 puede utilizarse para diagnosticar el síndrome del túnel carpiano sin solicitar rutinariamente Ecografía o estudios electrodiagnósticos. Por tanto, disponer de una prueba de imagen no significa que deba realizarse en todos los pacientes [1].
La Ecografía resulta pertinente cuando interesa conocer la anatomía del nervio y su entorno. Permite medir su área de sección transversal, observar cambios focales y buscar determinadas alteraciones estructurales. La guía de la AANEM de 2012 respalda la medición ecográfica del área del nervio en la muñeca como prueba diagnóstica (evidencia de nivel A) y reconoce su valor añadido para detectar anomalías estructurales (nivel B) [2].
No existe contradicción entre ambas guías: una orienta sobre cuándo pueden evitarse pruebas rutinarias; la otra evalúa qué información ofrece la Ecografía cuando está indicada.
Anatomía ecográfica del nervio mediano en la muñeca
Referencias anatómicas para identificar el nervio
El túnel carpiano contiene el nervio mediano y nueve tendones flexores: cuatro del flexor superficial de los dedos, cuatro del flexor profundo y el tendón del flexor largo del pulgar. Su techo está formado por el retináculo flexor y su suelo y paredes por el arco óseo carpiano.
En el corte transversal, el nervio suele identificarse superficial a los tendones flexores y profundo al retináculo. El pisiforme constituye una referencia útil para localizar la entrada proximal del túnel, uno de los niveles habituales de medición. Conviene recorrer el nervio desde el antebrazo distal hacia la palma en lugar de interpretarlo a partir de una imagen aislada: así se reconocen mejor sus relaciones anatómicas y posibles cambios focales.
Aspecto normal y patrón fascicular
En sección transversal, los fascículos nerviosos aparecen relativamente hipoecoicos, separados por tejido conectivo más ecogénico. En el plano longitudinal se observa una disposición de bandas que ayuda a seguir la continuidad del nervio.
Los tendones muestran un patrón fibrilar diferente y son especialmente sensibles a la anisotropía: un pequeño cambio de inclinación del transductor puede modificar notablemente su ecogenicidad. Por ello, antes de interpretar una imagen como patológica, es necesario confirmar la estructura y corregir la orientación de la sonda.
Técnica de exploración Ecográfica del nervio mediano
Posición y orientación del transductor
Una posición habitual es el antebrazo apoyado, la palma hacia arriba y la muñeca cercana a la posición neutra. Se emplea un transductor lineal de alta frecuencia y una cantidad suficiente de gel para evitar presionar innecesariamente los tejidos.
La exploración transversal permite localizar el nervio, identificar las referencias óseas y seguir su recorrido. El corte longitudinal complementa la evaluación al mostrar la continuidad y las variaciones de calibre. El consenso de Pelosi y colaboradores recomienda un examen desde la región media del antebrazo hasta la palma, con especial atención a las zonas de posible engrosamiento [3].
No basta con obtener una imagen nítida: el plano debe ser adecuado para la pregunta clínica y, si se realizan mediciones, reproducible.
Cómo medir el área de sección transversal (CSA)
El área de sección transversal, o cross-sectional area (CSA), expresa en mm² la superficie del nervio en un corte perpendicular a su eje. Habitualmente se delimita siguiendo el borde interno del epineuro hiperecogénico, de acuerdo con el protocolo utilizado, sin incluir tejido perineural.
El nivel de medición debe quedar documentado. Numerosos estudios utilizan la entrada del túnel carpiano; el consenso de Pelosi también recomienda medir en el punto de mayor aumento del área nerviosa [3]. No son valores intercambiables si proceden de localizaciones distintas.
Una sección oblicua, una presión excesiva o un trazado inconsistente pueden modificar la cifra. Registrar el nivel anatómico y aplicar un método estable facilita la comparación entre exploraciones y evita atribuir significado clínico a diferencias puramente técnicas.
Hallazgos ecográficos: qué significan y qué no permiten concluir
CSA: valores de referencia y puntos de corte
El aumento del CSA en la muñeca es el parámetro ecográfico mejor estudiado en el síndrome del túnel carpiano. La revisión sistemática de Erickson y colaboradores identificó estudios con puntos de corte entre aproximadamente 8,5 y 12,6 mm², con diferencias metodológicas y de rendimiento diagnóstico [4]. No existe, por tanto, un umbral universal aplicable a cualquier paciente. Además, un valor medio en personas sanas no es un punto de corte diagnóstico. El metaanálisis de Asghar y colaboradores estimó un CSA medio agrupado de 8,54 mm² en la entrada del túnel carpiano de población adulta sana [5]. Esa cifra describe los grupos estudiados; no convierte automáticamente en patológica una medición superior. La interpretación depende del nivel medido, del método de delimitación, de las características del paciente y de la probabilidad clínica previa. Un valor cercano a 10 mm², por ejemplo, no confirma ni descarta por sí solo la neuropatía. También se han investigado comparaciones entre las áreas de muñeca y antebrazo, pero sus cocientes requieren referencias y protocolos específicos. La utilidad del CSA está en aportar información cuantitativa a una evaluación clínica, no en sustituirla por una cifra aislada.Morfología, ecogenicidad y aplanamiento
La Ecografía puede mostrar aumento focal de calibre, cambios del contorno, pérdida de definición del patrón fascicular o aplanamiento en determinados segmentos. Su distribución puede orientar hacia una región de posible atrapamiento, especialmente cuando se correlaciona con el recorrido nervioso y los síntomas. No obstante, la ecogenicidad varía con los ajustes y el ángulo de insonación; el aplanamiento aislado presenta un respaldo diagnóstico menos consistente que el CSA [4]. Ninguno de estos signos debe tratarse como confirmación independiente de neuropatía. Tampoco puede inferirse automáticamente la gravedad funcional a partir del tamaño o la forma del nervio. Las asociaciones observadas entre hallazgos ecográficos y alteraciones electrofisiológicas no permiten clasificar con fiabilidad a cada paciente mediante una única medición.Variantes anatómicas y causas secundarias
El nervio mediano bífido y la arteria mediana persistente son variantes que pueden reconocerse mediante Ecografía. También pueden detectarse determinadas lesiones ocupantes de espacio, como gangliones, si están presentes en la región examinada. Identificar estas estructuras resulta especialmente relevante cuando los síntomas son atípicos, se sospecha una compresión secundaria o es necesario caracterizar la anatomía antes de un procedimiento. Sin embargo, una variante anatómica no es necesariamente la causa del cuadro: su significado depende de su relación con el nervio y del contexto clínico [2,3].¿Cuándo aporta información clínica adicional?
La Ecografía tiene especial interés cuando existe una pregunta anatómica que las demás evaluaciones no han resuelto. El consenso internacional de Pelosi y colaboradores destaca situaciones como resultados electrodiagnósticos normales o no localizadores pese a una sospecha persistente, presentaciones atípicas, posible polineuropatía asociada y sospecha de alteraciones estructurales [3]. También puede aportar información en pacientes con síntomas persistentes o recurrentes tras una liberación quirúrgica. En ese contexto, los cambios posoperatorios exigen cautela: una imagen alterada no demuestra por sí sola la causa de los síntomas ni justifica una nueva intervención. La indicación es más sólida cuando se formula de manera concreta: ¿existe una lesión ocupante de espacio?, ¿hay una variante relevante?, ¿se aprecia un cambio focal que explique una discrepancia? Estas preguntas orientan mejor la exploración que solicitar una Ecografía sin un objetivo definido.Limitaciones de la Ecografía del nervio mediano
La exploración depende del operador, del plano de adquisición y de la consistencia de las mediciones. La heterogeneidad de niveles anatómicos, métodos de trazado y umbrales utilizados explica parte de las diferencias entre estudios. También existen falsos positivos y falsos negativos. Una Ecografía normal no excluye el síndrome del túnel carpiano, y un CSA aumentado no confirma automáticamente que los síntomas se deban a una neuropatía por atrapamiento [4]. Por último, la imagen muestra principalmente anatomía y morfología: no mide la velocidad de conducción nerviosa ni permite cuantificar de forma fiable la gravedad electrofisiológica. Conocer esta limitación es esencial para decidir cuándo se necesita información funcional adicional.Ecografía y estudios electrodiagnósticos: anatomía y función
La Ecografía responde a preguntas sobre el tamaño, la configuración y las estructuras que rodean al nervio. Los estudios de conducción nerviosa, junto con la electromiografía con aguja cuando está indicada, aportan información sobre la función y las alteraciones electrofisiológicas. El consenso de Pelosi considera complementarias ambas técnicas en situaciones seleccionadas y recomienda recurrir a los estudios electrodiagnósticos cuando se necesita cuantificar la gravedad [3]. Esto no implica solicitarlos siempre: la guía AAOS/ASSH respalda el diagnóstico clínico sin pruebas rutinarias cuando el contexto lo permite [1]. La elección debe partir de la información pendiente. Ante una sospecha estructural, la Ecografía puede resultar especialmente útil; cuando se necesita caracterizar la disfunción nerviosa o investigar otras neuropatías, el electrodiagnóstico aporta datos que la imagen no sustituye.Ecografía de alta frecuencia en nervios superficiales
La exploración de la muñeca exige distinguir estructuras superficiales pequeñas y reconocer sus relaciones anatómicas. Los transductores lineales de alta frecuencia se utilizan habitualmente para este propósito, seleccionando la configuración según la profundidad y la región estudiadas. El Ecógrafo lineal inalámbrico Clarius L15 HD3 dispone de un rango de 5–15 MHz y contempla aplicaciones declaradas para mano, muñeca, exploraciones musculoesqueléticas y nervios superficiales. Su funcionamiento inalámbrico permite utilizarlo con dispositivos móviles compatibles, de acuerdo con las especificaciones del fabricante. Estas características describen sus posibilidades técnicas; no constituyen evidencia de mayor precisión diagnóstica ni de mejores resultados clínicos. La utilidad de cualquier imagen sigue dependiendo de una adquisición adecuada y de su interpretación.Conclusión: interpretar la imagen dentro del contexto clínico
La Ecografía del nervio mediano puede añadir información anatómica valiosa cuando la evaluación del síndrome del túnel carpiano plantea una duda concreta. Medir el CSA, reconocer cambios morfológicos e identificar variantes resulta útil siempre que se respeten las limitaciones de cada hallazgo. El valor clínico no reside solo en visualizar el nervio, sino en saber qué pregunta responde esa imagen y cuándo es necesario complementarla con otras pruebas.Conoce nuestras soluciones Clarius para Ecografía musculoesquelética.
Bibliografía científica
- American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS). Management of Carpal Tunnel Syndrome: Evidence-Based Clinical Practice Guideline. 2024. Consultar guía oficial.
- Cartwright MS, Hobson-Webb LD, Boon AJ, et al. Evidence-based guideline: neuromuscular ultrasound for the diagnosis of carpal tunnel syndrome. Muscle Nerve. 2012;46(2):287–293. DOI: 10.1002/mus.23389. PubMed.
- Pelosi L, Arányi Z, Beekman R, et al. Expert consensus on the combined investigation of carpal tunnel syndrome with electrodiagnostic tests and neuromuscular ultrasound. Clin Neurophysiol. 2022;135:107–116. DOI: 10.1016/j.clinph.2021.12.012. PubMed.
- Erickson M, Lawrence M, Lucado A. The role of diagnostic ultrasound in the examination of carpal tunnel syndrome: an update and systematic review. J Hand Ther. 2022;35(2):215–225. DOI: 10.1016/j.jht.2021.04.014. PubMed.
- Asghar A, et al. The cross-sectional morphology of median nerve in carpal tunnel of healthy, adult population: A systematic review and meta-analysis. Morphologie. 2023;107(356):99–115. DOI: 10.1016/j.morpho.2022.05.005. PubMed.
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