Corazones en forma

  09 Dec 2021


La doctora Julia Eslava da indicaciones a los pacientes durante una sesión de rehabilitación cardiaca. / M. G.

El programa de rehabilitación cardíaca del Hospital Victoria Eugenia de la Cruz Roja, cumple tres años en la cresta de la ola de la calidad de vida y reducción de ingresos hospitalarios de personas que han sobrevivido a un episodio cardiovascular

No sabemos lo importante que es la salud hasta que no la vemos herida y desvanecida delante de nuestros ojos. No somos del todo conscientes del ritmo tan frenético que llevamos hasta que el cuerpo se para y nos advierte de que la vida es un bien preciado al que hay que cuidar y mimar. Esto fue lo que le pasó a José Antonio, a quien un fuerte dolor en el pecho le cambió, a sus 43 años, la forma de ver la vida.

"Llevaba un tiempo sintiendo un fuerte dolor en el pecho, pero yo lo achacaba al estrés diario", afirma. Ahora lleva dos bypass tras una intervención cardíaca de urgencia a la que fue sometido en marzo por obstrucción de las arterias coronarias.

Cada martes y jueves desde hace más de un mes, José Antonio acude a un programa de Rehabilitación Cardíaca en el Hospital Victoria Eugenia de la Cruz Roja. Allí, le enseñan a cuidarse, a hacer ejercicio físico y a llevar unos hábitos de vida cardiosaludables. De esta forma, José Antonio y otras 14 personas más que acuden a este programa, en grupos de siete, cinco y dos, reducen el riesgo de padecer de nuevo un episodio cardiovascular.


José Antonio durante el entrenamiento físico en la bicicleta. / M.G.

"Ahora me doy cuenta de que antes no era capaz de andar dos kilómetros seguidos y creía que era normal. Ahora hago entre 12 y 15 kilómetros diarios y no noto nada. Es más, cuanto más ejercicio hago, mejor me encuentro. Sí es cierto que cuando salí de la operación tenía miedo pero en el programa me dieron la confianza de ser consciente de que si mi cuerpo aguantaba y yo no notaba nada raro, podía hacerlo. Esto me ha servido para ponerme en forma y, sobre todo, tranquilizarme respecto a lo que me ha pasado", relata el paciente.

Junto a él, Macarena y Antonio también ponen en forma su corazón en estas sesiones tras haber sido, igualmente, también intervenidos de urgencia por sendos episodios cardíacos a los que, en un principio, no dieron importancia. Macarena, de 52 años, cuenta a este periódico que ha pasado "por momentos complicados" que le han generado ansiedad.

Falleció su padre al que estaba muy unida y eso sumado al estrés en su trabajo y a la responsabilidad diaria de sus dos hijos menores, la llevaron a sentir una ansiedad repentina a lo que no hizo caso en un primer momento. Tras no terminarse de recuperar decidió acudir a su médico que le hizo un electro rutinario, que concluyó que algo no iba bien, por lo que la envió de forma urgente al Hospital Virgen Macarena. Allí se confirmaba que el caso era de urgencia preferente puesto que su corazón ya estaba infartado y fue intervenida inmediatamente.


Macarena durante el ejercicio físico dentro del programa. / M. G.

Macarena lleva cuatro sesiones de entrenamiento, pero dice estar "contentísima". "El primer día venía llorando, muy asustada. Me ha afectado mucho anímicamente. Además, yo siempre he estado trabajando y ahora estoy de baja y eso me afecta, pero aquí me han enseñado a que no tengo que estar pensando en eso ahora. Ahora toca recuperarme", relata.

Antonio, de 71 años, es de ese perfil de paciente que se cuida, que controla su peso, que hace ejercicio de una forma constante, que come de forma saludable. De hecho, afirma, "hasta ahora no sabía ni que edad tenía porque siempre me he cuidado y encontrado muy bien". Pero tuvo que aparcar esa vida. Una fuerte presión en el pecho le alertó de que algo no iba bien y tras ser sometido a las pruebas pertinentes se aconsejó una intervención urgente. Algunas complicaciones posteriores supusieron nuevas intervenciones. Ahora, más de un año y medio después de ese evento, empieza a sentir como la "incertidumbre empieza a despejarse" gracias al programa de rehabilitación cardíaca. "Antes estaba acostumbrado a hacer ejercicio diario y tras esta situación necesitaba hacer alguna actividad más. En el hospital me dieron que el programa de rehabilitación cardíaca me vendría bien para recuperar la confianza, fundamentalmente. En julio comencé y voy cada día a mejor, recuperando eso que yo necesitaba. He vuelto a montar en bicicleta, aumentando la intensidad cada día, explica.


Antonio en la consulta. / M. G.

La rehabilitación cardíaca es una de las formas de prevención secundaria de las cardiopatías después de sufrir un infarto o tras una operación del corazón. Aprovechando que el próximo miércoles 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, el Hospital Victoria Eugenia de la Cruz Roja, uno de los pocos centros privados que cuentan con este programa en Sevilla, pone en valor un servicio que ofrece a sus pacientes desde hace tres años, tras un riguroso estudio de los riesgos de cada uno.

Sus objetivos son varios. "El principal desde el punto de vista médico es disminuir la morbilidad, la mortalidad, la posibilidad de sufrir un segundo evento cardíaco e incluso, evitar ingresos innecesarios. En segundo término, y más atractivo quizás para el paciente, está la parte educacional. Intentamos insertar a esa persona nuevamente en su vida personal y le ayudamos a controlar todos los factores de riesgo que podemos modificar en el desarrollo de su enfermedad. La idea es que en el programa le podamos dar todas las herramientas al paciente para que al alta pueda seguir desarrollando la rehabilitación", afirma Julia Eslava, cardióloga responsable de esta unidad.

El programa de rehabilitación va dirigido a aquellas personas que hayan sufrido un evento cardiovascular, y se basa fundamentalmente, en cuatro pilares: ejercicio físico, control de factores de riesgo cardiovascular, atención psicosocial al paciente y sus familiares, y programa educativo. Para ello, la doctora Eslava, y su equipo de enfermería especializada, cuentan con el apoyo de fisioterapeutas, nutricionistas, psiquiatras y médicos internistas. "Son los cuatro pilares que van de la mano de nuestra unidad para conseguir los mejores resultados", subraya la cardióloga.

El programa comienza durante el ingreso hospitalario, con las primeras indicaciones sobre el tipo de vida que deben llevar y nociones sobre la prevención secundaria. La segunda fase se desarrolla en la consulta hospitalaria y se basa en el entrenamiento físico controlado por la doctora Eslava, una enfermera especializada y un fisioterapeuta. Y la tercera se desarrolla ya en casa cuando el paciente ya es dado de alta por todas las unidades y continua los entrenamientos físicos y el resto de recomendaciones para el resto de su vida.

El programa, paso a paso

Una vez que el paciente se ha recuperado de su episodio cardíaco hay que volver a moverse, emprender el camino para recuperar la vida anterior y aprender a relajarse. Aunque en estas sesiones la mayor parte del trabajo se desarrolla en equipo, la implicación de cada paciente es crucial. "La duración depende de las características de cada paciente y de su afección cardiovascular", afirma la doctora y añade, "cuando son de bajo riesgo con un mes de tratamiento suele ser suficiente, que serían ocho sesiones; en caso de riesgo moderado o alto, entre 18 y 24 sesiones que serían dos o tres meses".


La doctora controla la monitorización de los ejercicios de los pacientes. / M. G.

El ejercicio físico es una de las partes fundamentales de este programa. Las sesiones tienen una duración de 60 minutos en los que, durante 20 ó 30 se hacen ejercicios de tonificación muscular, lo que se llamaría isométricos, y luego otros 30 minutos de entrenamiento en las máquinas, ya sea bicicleta con carga o sin ella. De este modo, y durante dos horas semanales, los pacientes entrenan en grupo los ejercicios indicados, dirigidos por el fisioterapeuta y controlados por la doctora Eslava y una enfermera. En todo momento están monitorizados, por lo que a tiempo real los especialistas presentes en la sala (cardióloga, enfermera y fisioterapeuta) controlan sus ritmos y pulsaciones.

Por su parte, es fundamental el programa educativo que consiste en varias charlas que imparten diversos especialistas con el objetivo de que aprendan hábitos de vida cardiosaludables así como la consulta de psicología, que es otra pieza clave en el programa de rehabilitación.

"Les enseñamos a controlar su tensión, a vigilar sus pulsaciones, aprenden a que el dolor torácico no tiene por qué ser siempre de origen cardíaco, aprenden a comer de forma saludable, a controlar su ansiedad y de esa forma, a poder de nuevo controlar su vida y a no tener miedo. Son programas que suponen más beneficios que los propios medicamentos, aunque todavía no se les da el valor que tienen", indica la doctora Eslava.


Un paciente durante un ejercicio en la unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Victoria Eugenia de la Cruz Roja. / M. G.

Los beneficios son inmediatos. "Todos los pacientes mejoran, ya sea su pronóstico, calidad de vida y tolerancia al esfuerzo. Mentalmente, nada más en contar con nosotros como apoyo, que continuamente los estamos educando y les enseñamos a controlar sus síntomas, distinguiendo los que son riesgo y los que no, hace que su ansiedad disminuya de forma inmediata desde que comienzan el programa y eso les ayuda a volver a sus actividades diarias y, una cosa muy importante, recuperar su vida laboral. Luego ya a mediano plazo, con uno o dos meses, ya empezamos a ver reducciones de peso, mejor control de la diabetes, de su tensión arterial y lo que más les llama a ellos la atención es que inmediatamente mejoran su actividad física. Por último, a largo plazo se empieza a ver lo que nosotros buscamos desde el punto de vista médico es que aprendan a controlar sus síntomas y a entender su enfermedad dejando de acudir a los servicios médicos cuando no es necesario", señala la responsable de la unidad.

Esto mismo opinan José Antonio, Macarena y Antonio, quienes admiten que el programa les está sirviendo para conocerse mejor a sí mismos, y para adquirir nuevos hábitos de vida que pretenden no abandonar nunca. "Mi vida ha dado un giro de 360 grados. Me siento cada día mejor, se ha disipado el miedo y quizás tenga ahora incluso obsesión por andar y por hacer ejercicio. Este programa me ha ayudado a llevar ese estilo de vida que todos deberíamos llevar. Mi cuerpo, con 43 años, parecía el de alguien de 70. Hay que rejuvenecer por dentro, no solo por fuera", confiesa José Antonio.

Estos programas de rehabilitación cardíaca han demostrado mejorar la supervivencia, calidad de vida y el bienestar social, reducir la mortalidad y la recurrencia del infarto agudo de miocardio no fatal y a su vez, reducir los las hospitalizaciones por causas cardiovasculares. Sin embargo, a pesar de sus beneficios, advierte la doctora Eslava, "menos del 30% de los pacientes con indicación de rehabilitación realizan estos programas", muchas veces por el propio desconocimiento de los pacientes o por falta de indicación por parte del profesional. "Hay mucho desconocimiento por parte de los pacientes. Siempre ha de ser prescrito por un cardiólogo y en muchas ocasiones, por falta de tiempo en la consulta, no lo hacen. De ahí que sea muy importante que sean ellos mismos, los pacientes, quienes sepan de sus beneficios para poder comentarlo y preguntar a su cardiólogo", apostilla.

Publicada por "Cristina Valdivieso" en www.diariodesevilla.es

Rehabilitación Cardiaca, Cardiovascular, ERS 2, Ergoline, Cardiología, Cruz Roja, Corazón

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